L no sabe que su ausencia me dejó un enorme hoyo en el pecho, que sirve también para guardar muertos y conservar la tristeza tal y como ella quiere, porque cuando L no tiene nada para mí es un poco como desaparecer, pero aun así L oscila invisible alrededor mío, incluso dentro de mis huesos, también en la lejanía, otras veces en el recuerdo, casi en todas partes y de todos los modos.
Hoy es emocionante para mí hasta, aun luego de hoy.
-El sábado te invito un poquito de locura. Me dijo. Resumiendo su sencilla sonrisa.
Me conmueve pensar en la locura, porque todavía deliro y la razón me funciona como un avión de caza a punto de caer. Todo eso, bajo la sombra de la rareza y la autodestrucción.
El sábado tendré un poquito de locura de L y sobre todo la veré.
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sábado, 10 de diciembre de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Dialogo con la mujer que invadió mi sueño.
Estabas abstraída en medio del puente con tus cabellos que revoloteaban con el viento como una violenta llama de fuego que se consume y tu mirada era a ninguna parte, pero de pronto una piedra dio con tu cabeza, permaneciste un momento inmóvil, luego caíste al caudal del rio. Yo vi como caíste, yo estuve ahí. Apresurado y con desesperación me lancé al rio, el agua estaba fría, pero yo me muevo bastante bien en el frío, buscaba tus manos que se perdían, nadé, nadé...., hasta encontrarte te tomé del cuerpo y logré sacarte a la orilla, quedamos tendidos en el pasto verde, abstraídos está vez los dos; sin hablar, mirabas las nubes y yo la profundidad de la vida. Acariciaban tus pies la suave espuma del agua que se agitaba al borde.
−A veces sucede, ¿sabes? Que no siempre se obtiene lo que se quiere, que ese vaivén de extremos, ese péndulo de sensaciones cortísimas −del que hablas− pasa. Me dijiste inesperadamente.
Giré la cabeza, te miré a los ojos y te conté: que salgo todos los días a comprar pan y todos los días llego tarde, entonces me detengo en la puerta y me pregunto ¿de qué trata todo esto? Y todos los días regreso con desconsuelo, sin ni siquiera saber a dónde, ni por qué, entonces me siento como un animal con el corazón enjaulado, como un animal de clima frio condenado a vivir en el desierto ardiente, o sea, estoy fuera de lugar y eso me agobia.
Sé que ya te vas, que te quieres ir, que te irás al fin del mundo, que para eso te abrigas.
−Cuídate. Me dices, te estremeces, encoges los brazos y te vas.
−Que la fuerza te acompañe. Respondí. Y nos evaporamos.
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−A veces sucede, ¿sabes? Que no siempre se obtiene lo que se quiere, que ese vaivén de extremos, ese péndulo de sensaciones cortísimas −del que hablas− pasa. Me dijiste inesperadamente.
Giré la cabeza, te miré a los ojos y te conté: que salgo todos los días a comprar pan y todos los días llego tarde, entonces me detengo en la puerta y me pregunto ¿de qué trata todo esto? Y todos los días regreso con desconsuelo, sin ni siquiera saber a dónde, ni por qué, entonces me siento como un animal con el corazón enjaulado, como un animal de clima frio condenado a vivir en el desierto ardiente, o sea, estoy fuera de lugar y eso me agobia.
Sé que ya te vas, que te quieres ir, que te irás al fin del mundo, que para eso te abrigas.
−Cuídate. Me dices, te estremeces, encoges los brazos y te vas.
−Que la fuerza te acompañe. Respondí. Y nos evaporamos.
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lunes, 10 de enero de 2011
Escape De La Casualidad
Ya me voy, me salgo.
Antes que mi cuerpo se derrita por completo porque es muy arriesgado estar en está habitación solo, con el temor de encontrarte otra vez, realmente como eres.
Abro por el borde las cortinas de la ventana, la luz entra atropelladamente y quiebra mi voz, me doy cuenta que esta oscuridad es sólo mía, acá me siento como el agua que se esconde en un cubo de hielo, con el temor de ser expuesto al calor.
Ya me voy, ya me salgo.
Antes de que todo lo que siento caiga y me aplaste y nada quede de mi, quizá sería lo mejor para mi o para ti o sería mejor que sentirme una hoja seca, frágil, al que pisan con indiferencia y al que la casualidad lleva donde sea...
Pero yo escapo de esta casualidad.
Me asomo otra vez a la ventana, el cielo está gris, resalta aun más el desorden y me doy cuenta que mi casualidad ya se ha ido.
Antes que mi cuerpo se derrita por completo porque es muy arriesgado estar en está habitación solo, con el temor de encontrarte otra vez, realmente como eres.
Abro por el borde las cortinas de la ventana, la luz entra atropelladamente y quiebra mi voz, me doy cuenta que esta oscuridad es sólo mía, acá me siento como el agua que se esconde en un cubo de hielo, con el temor de ser expuesto al calor.
Ya me voy, ya me salgo.
Antes de que todo lo que siento caiga y me aplaste y nada quede de mi, quizá sería lo mejor para mi o para ti o sería mejor que sentirme una hoja seca, frágil, al que pisan con indiferencia y al que la casualidad lleva donde sea...
Pero yo escapo de esta casualidad.
Me asomo otra vez a la ventana, el cielo está gris, resalta aun más el desorden y me doy cuenta que mi casualidad ya se ha ido.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Espera. Nada Sucede
El aguacero cae como si fuera la ultima vez y adivinara nuestra tragedia interior, y en las calles las ruedas de los carros giran, la noche y el silencio crecen más y más y se apaga el ímpetu de esperar el nuevo día, aunque la noche no es oscura del todo, también los otros habitantes escrutan su propio misterio, como yo en los ojos raros que me miran fijamente en mi mente y sin parpadear.
En mi cabeza también vuela una mosca en línea recta y el zumbar gira alrededor del cráneo y con un aguijón atraviesa mi corazón y lo niego todo, absolutamente.
Pero en esta realidad cierro la única salida.
Espera.
Las luces en la caja se invierten, son luces oscuras y la habitación tiembla en el temor de un gusano que se esconde bajo la cama, pasan los minutos y sube silenciosa y suave, entra en mi cuerpo por la planta de mis pies, hurga todo mi interior y duele hasta en las células, hasta en las arterias, hasta en la sangre y la cabeza, las ideas se desvanecen y el pánico vuelve en ese otro ruido enrarecido y siento que me descascaro, me consumo.
La noche sigue insuperable, la oscuridad es definitiva, nadie conoce nada y nada es el absoluto al que quiero llegar, la negación, esa espiral de atracción permanente. Un monstruo que se consume así mismo sin desprenderse del tiempo.
El miedo tiene ojos grandes y esta caja se hace grande o se hace pequeña contrariamente a mis deseos, en esta caja no me sale la nada, y rebalsa todo. En esta caja, en este mundo soy un gusano insolente y putrefacto que ingresa en otro gusano.
Pero espera. Nada sucede.
martes, 27 de julio de 2010
Recurrencia
Mi recuerdo es un ramo de globos aerostáticos en tus manos/ o el reflejo del infinito reposado en la quietud de un charco/ el aire que merodea tus alrededores, limpio, dulce y verde, insiste en mi memoria./
Instiga mi tranquilidad, tus labios, tu piel, tus ojos, tu cuerpo inmaculado en el que nunca estuve./
Mi intento es desprenderme de ti con el olvido/ o andando sobre el asfalto ardiente del mediodía/ pero yo me ahogo en el silencio y me rindo otra vez./
Guardas lo que quiero en tu bolso que cuelga desde tu hombro hasta el abismo/ y las cometas se desprenden de tus deseos hacia el cielo naranja/ las nubes jamás se exprimen cuando más lo necesito./
Yo te quiero libre./ Cuando vuelvas la ciudad será un parque de niños/ y soñarás con trenes y cocodrilos de goma dulce/ sólo para verme sonreír/
Soy una película muda en blanco y negro con el lenguaje primitivo cuando quiero decirte lo que siento.
Cómo volver a reunir lo disperso.
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Instiga mi tranquilidad, tus labios, tu piel, tus ojos, tu cuerpo inmaculado en el que nunca estuve./
Mi intento es desprenderme de ti con el olvido/ o andando sobre el asfalto ardiente del mediodía/ pero yo me ahogo en el silencio y me rindo otra vez./
Guardas lo que quiero en tu bolso que cuelga desde tu hombro hasta el abismo/ y las cometas se desprenden de tus deseos hacia el cielo naranja/ las nubes jamás se exprimen cuando más lo necesito./
Yo te quiero libre./ Cuando vuelvas la ciudad será un parque de niños/ y soñarás con trenes y cocodrilos de goma dulce/ sólo para verme sonreír/
Soy una película muda en blanco y negro con el lenguaje primitivo cuando quiero decirte lo que siento.
Cómo volver a reunir lo disperso.
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lunes, 27 de julio de 2009
Yo-Pterodáctilo
A esta hora de la madrugada todo se torna azul y el naranja se aproxima en el horizonte como una enorme bola de fuego, a esta hora todo el azul del cielo se convierte en mariposas que regresan a tu rostro y cuando sonríes las mariposas abren sus alas y otra vez el mundo se vuelve azul y yo cursi hasta los huesos.
Yo soy un pterodáctilo naranja salmón que no vuela en la densidad de tu cielo, soy un monstruo que se esconde en el interior del pterodáctilo y con la simbiosis nos consumimos a pedazos y lentamente. Una vez rompiste el hielo en la que vivíamos el monstruo y yo-pterodáctilo, pero pasó tanto tiempo que olvidamos de como volar, cortamos nuestras alas, nuestras patas y volvimos a ser un huevo.
Estos días son los mismos, el tiempo es un árbol de otoño con sus ramas que se extienden en horas, minutos, segundos, pero la edad no me deja crecer; las hojas también son azules y caen con las posibilidades, es decir con lo que pudo haber sido y no fue.
A veces un golpe de nostalgia descansa la mente de la voracidad del insomnio, pero la noche es dura y es inútil el combate.
Azul, lila, morado, violeta, así hueles y así cargas la ausencia de quién te quiere.
Yo soy un pterodáctilo naranja salmón que no vuela en la densidad de tu cielo, soy un monstruo que se esconde en el interior del pterodáctilo y con la simbiosis nos consumimos a pedazos y lentamente. Una vez rompiste el hielo en la que vivíamos el monstruo y yo-pterodáctilo, pero pasó tanto tiempo que olvidamos de como volar, cortamos nuestras alas, nuestras patas y volvimos a ser un huevo.
Estos días son los mismos, el tiempo es un árbol de otoño con sus ramas que se extienden en horas, minutos, segundos, pero la edad no me deja crecer; las hojas también son azules y caen con las posibilidades, es decir con lo que pudo haber sido y no fue.
A veces un golpe de nostalgia descansa la mente de la voracidad del insomnio, pero la noche es dura y es inútil el combate.
Azul, lila, morado, violeta, así hueles y así cargas la ausencia de quién te quiere.
viernes, 31 de octubre de 2008
L es azul infinito
L le asigna colores a las personas, yo soy azul para ella, azul infinito. Freud ya no explica este proceso inconciente, extremadamente sensible que distorciona mi realidad y la de L, azul no es sólo una sensació cromática de la visión humana y a la de L, sino el opuesto y complemento del naranja osea yo o ella misma.
El azul es ausencia que como ella soy azul por su ausencia o ella es naranja para mí, como una fanta, que yo azul complemento con L naranja, pero L no sólo tiene color sino también música o melodía y es que para mi L es todos los tonos y canciones que más me gusta.
L se queja de que nadie quiere conocerle, L se queja de que todos la quieren, L carga muertos, porque a ella le gusta cargar muertos, porque ella sonríe a todo y a todos, L tiene amigos a los que quiere mucho y los que quieren matarla a patadas o golpeándola con el silencio, L tiene culpas, L es la teoría de los colores, L es mi reencarnación, mi circulo de hierro, L es la espina que se me clavó no sólo en el corazón sino en los nervios de la muñeca que me dibuja y me sostiene.
Yo quiero ser el azul de L, hasta cuando ella quiera, hasta que el cielo deje de ser azul o el mar sea de chocolate o cuando L deje de preguntarme quién es o qué es...
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El azul es ausencia que como ella soy azul por su ausencia o ella es naranja para mí, como una fanta, que yo azul complemento con L naranja, pero L no sólo tiene color sino también música o melodía y es que para mi L es todos los tonos y canciones que más me gusta.
L se queja de que nadie quiere conocerle, L se queja de que todos la quieren, L carga muertos, porque a ella le gusta cargar muertos, porque ella sonríe a todo y a todos, L tiene amigos a los que quiere mucho y los que quieren matarla a patadas o golpeándola con el silencio, L tiene culpas, L es la teoría de los colores, L es mi reencarnación, mi circulo de hierro, L es la espina que se me clavó no sólo en el corazón sino en los nervios de la muñeca que me dibuja y me sostiene.
Yo quiero ser el azul de L, hasta cuando ella quiera, hasta que el cielo deje de ser azul o el mar sea de chocolate o cuando L deje de preguntarme quién es o qué es...
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